El triunfo es el preámbulo, las reformas son el camino

0
3

Por Hugo Castillo Mesino

El presidente elegido, Gustavo Petro, demostró una vez más que el desarrollo de la inteligencia debe ser un imperativo para construir paz y restaurar relaciones a cualquier nivel, tal como se observó al responder a la invitación que se le hizo al Palacio de Nariño por parte del presidente Iván Duque, donde, a mi juicio, primó la cortesía y la diplomacia aflorando comprensión en la gesta de las relaciones de empalme del nuevo gobierno; un dialogó sin prevenciones y con naturalidad entre las partes, abordando temáticas que van desde la Paz, la situación financiera del país, la seguridad ciudadana, hasta la puesta en práctica de temas sectoriales que deben verse reflejados en las comisiones de empalme.

Somos superiores a las contradicciones; se trata de demostrar que se puede gobernar en las diferencias, respetando a la oposición al nuevo gobierno como un derecho constitucional y denotar que Colombia está por encima de los partidos y sus dirigentes. La invitación que le hizo el presidente Petro al Senador Álvaro Uribe ha sembrado un ambiente de confianza entre los colombianos como expresión de que es un buen comienzo darnos las manos en señal de que tenemos cosas comunes por construir, sin negar que hay otras que nos adversan.

Me gusta hablar y plantear lo ilógico porque de lo lógico se sabe mucho; ante esa contradicción hoy resulta que el nuevo presidente Gustavo Petro está demostrando que el llamado al “Acuerdo Nacional” como convergencia para diseñar reformas que propicien la paz social, la paz política y la paz ambiental, lo convierten en el pacificador y el estratega político que se proyecta a mitigar las demandas y necesidades insatisfechas del pueblo colombiano. Gobernar es tener la suficiente madurez conceptual e intelectual para prevalecer lo que construye frente a lo que perturba socialmente. Es el momento para avanzar y manejar el nuevo gobierno con inteligencia y erradicar los odios históricos que no nos dejan dormir, pero tampoco levantar tranquilo.

Para el amigo y contertulio Jhonny Bolívar Rangel en su faceta de analista plantea que el presidente Gustavo Petro la tiene clara, va por el camino asertivo… hay un sector radicaloide al interior del Pacto Histórico que tiene que bajar los espíritus al no haber evolucionado en lo que llamamos “análisis de contexto”, denominado antiguamente análisis de coyuntura, al seguir amarrado a un idealismo romántico sobre la transformación social… No han comprendido que pasamos del ejercicio caduco, no tan difícil, de hacer oposición al ejercicio de las realizaciones en el ser y hacer gobierno. Como decía Antonio Gramsci: “Pesimismo en la idea, optimismo en la acción”.

Recientemente en el programa “La palabra en el Ágora”. intitulado “Balance y Perspectivas”, logro compilar aspectos trascendentales que resaltar por parte de los intervinientes o panelistas al manifestar que hay que direccionar la reforma política que nos va a permitir avanzar desde el punto de vista de fortalecer la democracia interna de los partidos, la reforma social, educativa, la reforma de la justicia donde está representad la aspiración de la sociedad. El verdadero cambio es posible cuando se concreten las reformas que están articuladas con las tres ramas del poder público y, para tal propósito, Gustavo Petro debía ganar una franja amplia en el Congreso de la República y lo logró.

La derecha fue derrotada en las urnas con su candidato “Fico” Gutiérrez, dado que Rodolfo Hernández fue un candidato de accidente en la política, sin programas, sin partidos, sin discurso, no representaba realmente a esa derecha que sigue con el objetivo de hacer trizas el proceso de paz. El hecho de que la mano esté extendida para otros partidos por fuera del Pacto Histórico y el Frente amplio no significa que no tengamos la autoridad política para que el Programa de Gobierno se despliegue a través de las mayorías del Congreso que están garantizadas; los campesinos que han sido desplazados tienen que volver a su tierra porqué eso no es negociable.

En mi columna habitual publiqué tiempo atrás un artículo intitulado “El juego de la oposición” que, frente las circunstancias políticas y el gobierno del presidente Gustavo Petro tendrá el derecho constitucional a expresarse, retomo parafrasear a Gian Franco Pasquino de su obra “La Oposición”, donde plantea que la oposición como tal tiene que discernir que no solo son las reivindicaciones que se van formando desde los sectores de la nueva política, sino más bien propuestas diferenciales en forma de programas políticos que le sirvan de fundamento argumentativo en su accionar de control político y como alternativa de gobierno, renovando la vieja política, haciendo una ruptura con la democracia instrumental ante los viejos institucionalismos. Ninguna oposición puede renunciar a su propia piel ni a su cometido, dejando, sin más, gobernar al gobierno; todo lo contrario, la oposición debe impedir que el gobierno mal gobierne.

Déja tú opinión sobre ésta noticia.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here